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sábado, 2 de mayo de 2015

El contexto actual de la Educación Artística.

¿Cuál es el contexto actual de la Educación Artística? Partiendo de que el mismo Ministro de Cultura español suelta perlas como “La Educación Artística distrae de las demás asignaturas”; que los propios profesores, en muchas ocasiones (debido quizá a la falta de esperanza por los muchos años de trabajo), le quitan importancia a su propia asignatura; o que los mismos alumnos la ven como la asignatura a la que se va a ‘no hacer nada’; estamos ante un panorama bastante desesperanzador para nuestra querida asignatura, la Educación Artística.
Durante este máster, estudiando las distintas metodologías educativas, conociendo a los distintos pensadores de la educación de todos los tiempos, o incluso con nuestra propia experiencia en las prácticas, hemos podido comprobar que, muy al contrario de lo que dice Wert, la Educación artística no distrae de las demás asignaturas, más bien lo contrario, “la escuela mata la creatividad”, como muy bien diría Ken Robbinson.
Todos los niños crecen siendo seres creativos, pero van perdiendo esa cualidad a medida que van creciendo. Y el sistema educativo tiene gran parte de culpa en esto. Un sistema educativo creado, no por profesionales del campo, sino por políticos a los que les mueven más los intereses económicos que cualquier otra cosa. Partiendo de ahí, ya estamos usando unos cimientos erróneos, con lo que el futuro de esta construcción es que se termine por derrumbar.
Hemos leído, visto y escuchado, montones de veces los grandes beneficios que el arte tiene para el ser humano; y por supuesto, los que genera el enseñar arte a los niños desde muy temprana edad. La educación artística ayuda al niño a desarrollar la capacidad de pensamiento consciente y razonamiento crítico, enseña a trabajar en equipo, promueve el respeto, fortalece el carácter, desarrolla la creatividad, y ayuda al desarrollo físico, mental, psicológico y social; en definitiva, forma personas capaces de valerse por si mismas en todos los ámbitos, personas con mayor sensibilidad, y con pensamiento divergente.
¿Por qué entonces los gobiernos se empeñan en reducir, cada vez más, las horas de Educación Plástica dentro del sistema educativo? Quizá porque no les interesa formar a una población en el pensamiento crítico y divergente. Partiendo de que nuestro sistema educativo es heredado de la época de la Revolución Industrial, donde lo que primaba era crear mano de obra para las fábricas, las cuales, hicieran crecer la economía del país; y aunque hoy en día la sociedad haya evolucionado bastante, los políticos no dejan de moverse por motivos económicos, y por el miedo a que la gente piense demasiado y decida que ha llegado el momento de cambiar las cosas.
Y así es amigos. Ha llegado el momento de cambiar las cosas. Hasta ahora, nosotros y la generaciones anteriores, más que menos, hemos podido disfrutar de unas horas (aunque pocas) de educación artística en nuestra formación, hemos podido desarrollar una serie de capacidades que sólo el arte otorga; pero si esto sigue así, si dejamos que las cosas lleven este rumbo sin hacer nada, en un futuro no muy lejano, habremos perdido todo esto. Nuestros hijos, los hijos de nuestros hijos, etc. crecerán en un mundo donde el arte cada vez esté menos valorado, donde ni siquiera se enseñe en las escuelas,… Les negaremos la oportunidad de ser mejores personas, personas más completas.  ¿Es eso lo que queremos? Como se suele decir “el cambio empieza en uno mismo”, y en este caso, además, en un colectivo. El de la nueva generación de educadores. En nuestra mano está luchar por nuestra profesión. Hacer que las nuevas generaciones amen al arte tanto como nosotros, y que no se resignen a estudiar una hora (o ninguna) al día. Que sepan lo que el arte les puede aportar y también luchen por él. Que respiren arte. Que lo vivan. Porque el arte te transforma y te ayuda a crecer.










martes, 23 de diciembre de 2014

La metodología didáctica progresista. La Escuela Nueva.


A finales del s. XIX surge una nueva corriente didáctica llamada la Escuela Nueva (en Europa) o Escuela Progresista (en EEUU), la cual tiene sus antecedentes en autores como Rousseau (pedagogía basada en los intereses del niño), Pestalozzi (el fundamento absoluto del conocimiento es la intuición), Herbart (desarrolla la técnica de los pasos formales), o Froebel (el maestro tiene una función orientadora y estimuladora); donde en un principio (1900-1907) se crearía con la formulación de ideas educativas como el pragmatismo de John Dewey o la escuela del trabajo de Kerschensteiner; y continuaría (1907-1918) con la renovación metodológica con métodos activos de autores como Montessori, Decroly, Dalton, Winnetka o Kilpatrick.

La Escuela Nueva nació como una alternativa a la Escuela Tradicional. Donde la Escuela Tradicional ponía al maestro como centro de todo (magistrocentrismo) y dejaban al alumno como un mero receptor de conocimientos, en la Escuela Nueva el principal protagonista  del proceso enseñanza-aprendizaje es el alumno (paidocentrismo). En esta nueva metodología los niños son estimulados a aprender partiendo de sus intereses y necesidades, y el maestro pasa a ser un orientador y motivador del aprendizaje del niño. Se adoptó como método de enseñanza el lema de uno de los principales investigadores de esta Nueva Escuela (o Escuela Progresista), el norteamericano John Dewey: “Aprender haciendo”.

Nos encontramos aquí de nuevo con una corriente educativa más abierta, muy alejada de la escuela tradicional. Aquí lo importante es el desarrollo natural del niño, que el niño se vaya formando dentro de sus intereses, que se vaya formando como persona, dentro de un sistema activo, donde él es el centro de todo. No se centra solamente en recibir conocimientos, memorizarlos y escribirlos en una examen, para olvidarlos un tiempo después; se trata de que el niño adquiera esos conocimientos de manera activa, los asimile, los entienda, y los conserve para poder hacer uso de ellos en su vida. Para los creadores de esta Escuela Nueva “la escuela debe permitir al niño actuar y pensar a su manera, favoreciendo el desarrollo espontáneo, siendo el maestro un guía, acompañante o facilitador”.
Esta corriente se extendió hasta después de la Segunda Guerra Mundial. En España destacó dentro de la enseñanza privada en la Institución Libre de Enseñanza (ILE), que coincidía con la mayoría de los principios de la Escuela Nueva, y que fue creada por los krausistas en 1876.
Actualmente muchos de sus preceptos continúan coexistiendo junto a la Enseñanza Tradicional, y cada día parece que se va abriendo más paso en los sistemas educativos mundiales.

Algunos de los casos más destacados de este tipo de corriente, hoy en día, son los sistemas educativos nórdicos, como el de Suecia o Finlandia. En el caso de Finlandia, la cual aparece el los primeros puestos del informe PISA de los últimos años, el niño, como en la Escuela Nueva, empieza desarrollándose educacionalmente dentro de sus intereses. Tienen un mismo profesor durante varios años por lo que el patrón de aprendizaje les resulta más fácil de entender; además de tener solamente 20 alumnos por aula, lo que también resulta más beneficioso para un correcto aprendizaje por parte de cada uno de los alumnos.

La escuela finlandesa apuesta por un sistema educativo donde existan experiencias reales, con conceptos reflexivos y arte, todo integrado en un mismo currículo. Por lo que nos encontramos de nuevo ante la demostración de la importancia del arte en la educación que promulgaba Ken Robinson, de que funciona, y muy bien. En este sistema educativo están totalmente en contra de la memorización optando por hacer uso del conocimiento. O como John Dewey y la Escuela Nueva promulgaban: “aprender haciendo”.
En Finlandia “los valores familiares son importantes, la educación es importante, la lectura es importante. Es importante entender las razones que subyacen bajo las cosas. Concentrarse en soñar, hablar, comprender, razonar; encontrar respuestas por sí mismo”.

Es esperanzador saber que todavía hay lugares en el mundo que apuestan por unos sistemas educativos basados en el niño, donde la creatividad y el arte juegan un papel muy importante; donde el niño aprende y evoluciona sin necesidad de tener que memorizar infinidad de conocimientos, y que funciona. Y que a diferencia del sistema educativo de nuestro país, no se basa en intereses políticos o económicos. Ojalá llegue el día en que eso deje de ocurrir, y las bases de todo el sistema educativo público de nuestro país se base en métodos basados en el arte, más creativos, y más preocupados en hacer del niño un adulto completo, cognitiva y socialmente. Un adulto feliz por haber desarrollado al completo todo su potencial, y por haber adquirido conocimientos perdurables en el tiempo.


Por suerte parece que aunque el gobierno no esté del todo concienciado en este tema, gran parte de la población sí lo está. Me llegó a través de redes sociales, en relación a este tema, el interesante proyecto de una familia española (un matrimonio y su hija de dos años) que han estado viajando por el extranjero y por España, en bicicleta, en busca de iniciativas pedagógicas que se aparten del modelo tradicional y devuelvan a las niñas y niños el protagonismo en su aprendizaje. Esta iniciativa la comparten a través de su blog y de redes sociales, además de estar creando un documental con todas las experiencias vividas. Podéis ver este interesante proyecto en su web: http://www.estonoesunaescuela.org/





BIBLIOGRAFÍA

COMPTON, Robert A. (2012, 3 de noviembre) The Finland Phenomenon - El Sistema Educativo Finlandés [Archivo de video] https://www.youtube.com/watch?v=aAvle_y1mgI

Tema 1. EL MOVIMIENTO DE LA ESCUELA NUEVA. Recuperado de  http://eduso.files.wordpress.com/2008/05/01-escuela_nueva.pdf


HISTORIA DE LA EDUCACIÓN Tema 5. La Escuela Nueva. La Escuela Moderna de Freinet. La Pedagogía Institucional.  Recuperado de https://historiadelaeducacionuned.wikispaces.com/file/view/Tema%2B5_ESCUELA%2BNUEVA.pdf


sábado, 8 de noviembre de 2014

Maria Montessori

Hacía un tiempo que había oído hablar de María Montessori  y sus métodos pedagógicos, pero no había ahondado en el tema hasta el día de hoy.  María Montessori (1870 - 1952) fue una educadora, pedagoga, científica, médica, psiquiatra, filósofa, antropóloga, bióloga, psicóloga, devota católica, feminista y humanista italiana, además de ser la primera mujer en ser doctora en Italia.
Dentro de su metodología se hablaba de la mente del niño como la de "una esponja que todo lo absorbe, con la diferencia de que la mente del niño es infinita." También hablaba sobre "los períodos sensibles del niños", en los cuales pueden adquirir una habilidad; "o de la importancia del papel del adulto como guía del niños, para darle a conocer un ambiente bueno y cómodo." Además, en las aulas, debía "haber un ambiente preparado. Todo diseñado para fomentar un mayor aprendizaje y crecimiento." En él se desarrollaban "aspectos sociales, emocionales e intelectuales. Eran espacios luminosos y calidos, que incluyen plantas, animales, arte, música y libros."
Como estoy viendo últimamente, a partir de los conocimientos que estoy adquiriendo en el Máster de Secundaria, y de todas estas metodologías ‘nuevas’ para mi, pero añejas en el tiempo, que estoy conociendo, veo que verdaderamente, nuestro sistema educativo necesita un cambio, urgentemente.
Evidentemente estas corrientes metodologías no interesa a ninguno de los gobiernos de hoy en día. No interesa tener una cantera de niños que piensen por si mismos, que sean creativos, que desarrollen sus capacidades y destrezas desde la más tierna infancia; que sepan decidir que quieren hacer, como hacerlo, y sepan lo que necesitan para conseguirlo, sin necesidad de que un ‘ser superior’ les diga como actuar. 

Actualmente es posible encontrar algún colegio con la metodología Montessori en muchas partes del mundo, aunque la mayoría (o todos) son centros privados (y muy caros). Quizá llegue el día en el que las metodologías educativas alternativas se regularice, y todos podamos decidir, sin depender de nuestra economía, cual es la educación que queremos para nuestros hijos.



"La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle"
  Maria Montessori

El Krausismo español

En una época en la que parece que el mundo se hunde cada día más, donde prima la economía por encima de todo y todos, donde los sistemas educativos son desfasados y pobres; descubro, que a finales del s.XIX, y precisamente en mi país, un grupo de intelectuales y filósofos, intentaron cambiar a las cosas. Intentaron introducir una corriente filosófica novedosa para la época, que defendía la tolerancia académica y la libertad de cátedra frente al dogmatismo; incluyendo esta filosofía en el sistema educativo. Algo que no gustó a la parte más católica y tradicional de la sociedad española, y que terminó con ella al comienzo de la Guerra Civil (1936).
Esta corriente filosófica llamada Krausismo por su creador, el alemán,  Karl Christian Friedrich Krause (1781-1832), fue introducida en España alrededor de 1850, aunque la primera toma de contacto del krausismo y España fue en 1940, cuando un grupo de intelectuales, entre ellos Sanz del Río, estudian el “Curso de derecho” de Ahrens.
Tras esta primera toma de contacto con la corriente filosófica krausista, Julián Sanz del Río decide viajar a Alemania (1944) a estudiar a fondo esta corriente.  Pasaría un año en Alemania, y a su vuelta se formaría el grupo de intelectuales denominados krausistas que agrupaba a la burguesía liberal y promulgaba la racionalización de la cultura española.
Unos años más tarde, y tras la muerte en 1869 de Sanz del Río, se crearía en 1876 la Institución de Libre Enseñanza con una base krausista, que se convertiría en institucionalista.
He de detenerme un momento en los principios de la pedagogía institucionalista que seguían en la ILE, pues pienso que muchos de estos puntos deberían ser tenidos muy en cuenta hoy en día por los partidos políticos a la hora de crear una nueva ley de educación.
En los puntos de la “Educación e instrucción” y la “Educación activa”, promulgan que no hay que “instruir al niño con una serie de conocimientos acumulativos, sino de ayudar a su propia formación como persona libre por medio de una educación conveniente y adecuada” (Jiménez García, 1987, p.152); y además hay que motivarlo por medio del método socrático. Quieren que el alumno desarrolle la creatividad y la espontaneidad, convirtiéndolo así de sujeto pasivo a sujeto activo. Método que está muy lejos de la realidad actual en las aulas de nuestro país. En nuestro sistema educativo, sobre todo en primaria y secundaria (y en gran parte de estudios universitarios), la gran mayoría (por no decir todos) de los métodos didácticos se basan en dar una clase magistral, donde el alumno es un sujeto pasivo, para después ser examinado de unos conocimientos sobre la materia, que previamente a memorizado (entendiéndolos o no), con el consiguiente resultado de que pasado el examen, todos, o casi todos, esos conocimientos adquiridos desaparecerán.
Otro de los puntos importantes, a mi parecer, en  los principios de la pedagogía institucionalista, fue la coeducación. Hoy en día quizá este punto no tenga nada de sorprendente o novedoso, pero a finales del s. XIX, cuando se creó la ILE y las ideas krausistas entraron con fuerza en nuestro país, esto era algo impensable en la educación tradicional. En palabras de A. Jiménez García, en su libro “El krausismo y la Institución Libre de Enseñanza”,  “la coeducación era algo anti-moral, anti-higiénico y contra natura.”(1987; p. 157). Pero los krausistas eran partidarios de la educación de la mujer y su elevación social. No entendían por qué había tanto escándalo en que la mujer compartiese educación con, y como, el hombre, y sin embargo los niños y las niñas convivieran juntos en el resto de aspectos de la vida (en la familia, en la calle, en los juegos…). Querían introducir la escuela mixta desde el parvulario hasta todos los grados superiores de enseñanza.
No podemos saber que hubiese pasado con la educación de la mujer española si los krausistas e institucionalistas no hubiesen introducido la coeducación en el sistema educativo de nuestro país; pero sabiendo que la gran parte de este mérito corresponde a los krausistas, no nos queda menos que agradecérselo enormemente.
Otro punto a destacar en los Estatutos de la ILE (31 de mayo de 1876), es el artículo 15., en el que se proclamaba “ajena a todo espíritu e interés de comunión religiosa o partido político; proclamando tan sólo el principio de libertad e inviolabilidad de la ciencia…” (Institución Libre de Enseñanza, 1876). Punto prácticamente impensable en nuestra sociedad de hoy, debido al Concordato firmado entre el Estado Español y la Santa Sede (1953), por lo que es casi imposible separar la religión católica de la educación. Y debido también, a los intereses político-económicos que todos los partidos que suben al poder tienen sobre el sistema educativo del país, reflejado en una nueva ley de educación en cada una de las legislaturas del gobierno central.
En definitiva, en mi humilde opinión, desconocedora de muchos datos de la historia de nuestro país, e iniciada en temas educativos, creo que deberían incluirse muchos de los puntos de la filosofía krausista en los sistemas educativos españoles ( o mundiales). Deberían dejar de plantearse la educación desde un punto economicista y empezar a verla como tal, una instrucción por la cual se deben formar personas completas en todos los aspectos: intelectual, social y humano;  ya que como dice Ken Robinson “el sistema educativo actual es anacrónico”, y el cambio es urgentemente necesario.  Podemos empezar cuidando la creatividad desde la educación infantil, y no impedir que evolucione conforme el sujeto avanza en sus niveles educativos.
La creatividad es nuestra amiga y nos va a ser útil en todos los aspectos de la vida, por eso hay que cuidarla y trabajarla siempre.


Referencias bibliográficas
JIMÉNEZ GARCÍA, A. (1987): El krausismo y la Institución de Libre Enseñanza. Madrid: Editorial Cincel.
REDES 87. El sistema educativo es anacrónico. Dirigido por Eduardo Punset [video online] [acceso 13 Marzo 2011]  < http://www.redesparalaciencia.com/4593/redes/redes-87-el-sistema-educativo-es-anacronico >
Bibliografía
JIMÉNEZ GARCÍA, A. (1987): El krausismo y la Institución de Libre Enseñanza. Madrid: Editorial Cincel.
RUÍZ BERRIÓ, J., Perspectivas: revista trimestral de educación comparada,
vol. 23, nos 3-4, 1993, pp. 808-821.